lunes, 22 de agosto de 2016

¿Qué pretendía Carmen Aristegui?



Coordinar una investigación como la de la famosísima Casa Blanca fue un acto valiente en los tiempos del “nuevo PRI” cuyo reconocimiento del público es lo mínimo que merece, pero los datos revelados la noche del domingo pisan la raya de la ridiculez.

Con el anuncio tempranero de que a través de sus redes sociales los mexicanos conoceríamos de la boca de Carmen Aristegui un dato casi que escalofriante acerca del presidente, se encendieron las alertas en Twitter y en muchos medios de renombre.


Las apuestas, las suposiciones, las ataduras de cabos y rabos no se hicieron esperar. La gente esperaba algo más fuerte, más contundente, algo que de verdad hiciera temblar a la Presidencia o, por lo menos, a la oficina de su vocero.


En un video de poco más de cinco minutos de duración, el equipo de investigadores desperdició el tiempo de la gente ambientando un reportaje con la música que les gusta en aquella redacción, esa que bien podría servir de fondo a cualquier película catastrofista hollywoodense, que nos conduce a la escena en la que el protagonista está a punto de ser devorado por una avalancha provocada por su propia terquedad o estupidez. Pero no fue así.


El “sesudo” análisis de los periodistas bien se pudo haber resumido en una lámina bien trabajada en power point que dijera:

“A Peña Nieto no le enseñaron a utilizar comillas en la primaria”


¿Qué pretendía Carmen Aristegui? ¿Quería tambalear a un aparto que ni los #YoSoy132, ni los muertos de Tlatlaya, ni los desaparecidos de Ayotzinapa, ni los muertos de Nochixtlán, ni las protestas de la CNTE, ni la casa de Malinalco de sus colaboradores, ni el departamento de Miami, ni los gritos de “asesino” que lo persiguen hasta el último rincón del mundo, ni, ni, ni… Ni nada ni nadie lo ha conseguido? ¿De verdad creía que revelando que su tesis es un plagio la sociedad volcaría de nuevo todo su apoyo para con ella como la primera o la segunda vez que la sacaron del aire en MVS?


Estoy seguro que hasta el más novato de los periodistas, o el menos avispado de sus radioescuchas o lectores podría haber previsto que esa estrategia sería un fracaso.


¿De verdad quería Aristegui demostrarle al pueblo mexicano que el señor que trata de despachar en Los Pinos es un ignorante? La noticia para Carmen es que él no necesita la ayuda de nadie para ello. Solito se empeña un día sí y otro también en gritar con orgullo que su ignorancia es tanta y tan basta, que le sobran los ejemplos y los ridículos como para que nadie venga a decirle: eres un pendejo.


Si lo que pretendía la periodista era unir las voces (todas) en las redes en contra de EPN, no sólo no lo consiguió, sino que las dividió.


Leo con un poco de escozor las publicaciones de personas que en otros tiempos respeté gritando al mundo: “¡HEY! ¡AQUÍ HAY UN PLAGIADOR!”, “¡EPN ES UN RATERO!”, “¡EL PRESIDENTE ES UN IGNORANTE!”, “¡ARISTEGUI ES LA ÚNICA VERDADERA PERIODISTA DE ESTE PAÍS!”.


¿Es en serio? ¿Ahora resulta que esos a los que yo mismo les hice sus tareas o les pasé las respuestas en los exámenes ahora se vienen a dar golpes de pecho? ¿O será que ya les salió el investigador que llevan dentro y ahora sí se van a titular?


¿De verdad esos profesores que se espantan por el “plagio presidencial” no han leído jamás el acervo de las tesis y tesinas de sus escuelas? ¿Jamás se han dado cuenta de cuántos han obtenido sus títulos realizando copias calca de los trabajos de otros? ¿Me van a decir que no le pueden poner nombre y apellido a los asesores que les dictan la misma tesis a todos sus asesorados para ahorrarse la fatiga de revisar y leer un trabajo nuevo?


El problema del plagio es de suma importancia. De eso no cabe la menor duda ni lo pongo a discusión. Pero ese es un tema que se dirime en los tribunales, no en un medio de comunicación.


Para mí las preguntas fundamentales en este caso concreto son: ¿A quién le provocó un daño Peña Nieto cuando transcribió los párrafos de esos libros en sus tesis? ¿Es un daño irreparable o incalculable a la nación, o a los bienes públicos, o a la administración pública que haya robado el texto de alguien más para titularse? ¿No creen (aunque sea muy en el fondo) que el recurso de Aristegui se parece más a un intento casi suicida por no perder el respeto que por décadas construyó, que a un trabajo serio y de verdadera trascendencia a nivel periodístico?


No estoy justificando, ni aplaudiendo, ni minimizando en absoluto el plagio cometido por Peña Nieto. Sólo digo que el nivel del debate que ese reportaje provocó en eso que denominan muchos “la opinión pública” es, como en más de una ocasión, pobre y de bajísimo nivel.


No sé qué pretendía bien a bien Aristegui con la publicación de ese texto, lo que queda claro es que ni por asomo tiene ningún dato que revele las tramas de corrupción, de conflicto de intereses, de compadrazgos, de tráfico de influencias que se tejen en la política mexicana.


En esta ocasión Aristegui se sumó de manera voluntaria al llamado “tren del mame” con un trabajo que sólo evidenció una práctica cotidiana en la vida académica de este país. Aunque a muchos les duela reconocerlo, esa es la verdad. No hay más.


Me parece que lo único que consiguió fue sacar dos palas más de tierra de una fosa en la que, sin duda, no debería estar. La estrategia le salió mal. No tengo dotes de vidente ni pitonisa, pero cualquiera podría vislumbrar que en el futuro legal de Aristegui las cosas van a empeorar.


Acuérdense de la máxima:


A los amigos, justicia y gracias. A los demás, la ley a secas

martes, 31 de mayo de 2016

No, los medios no tienen la culpa de las acciones de esos changos con tijeras


Es en serio. Creo ciegamente en que la especie humana ya está en un límite de pendejez que difícilmente podrá cruzar de reversa para reparar las estupideces que ha cometido durante siglos.

Esa pendejez no se le debe a los medios de comunicación masiva como la televisión. Si alguno de mis compañeros de carrera, profesores, o gente que se supone que entiende la comunicación y sus procesos cree que es así, entonces estamos doblemente jodidos.

No me digan por favor que Televisa tiene la culpa de los primitivos seres que tomaron unas tijeras y tusaron a dos mujeres de la tercera edad. No. De verdad, no.

Tampoco me digan que el futbol mantiene "dormida" a la población que no se solidariza con esos "maestros" que, con toda "justicia", exigen una mejor educación para nuestros niños. 

¿En serio? ¿Obligando a esas mujeres a caminar descalzas por las calles con sendas pancartas que emulaban a Dimas y Gestas? ¿Así se enseñan valores hoy en día?

No, por favor, que el gobierno -maldito represor, calumniador, que fabrica pruebas y siembra expedientes delictivos donde nunca hubo alguno- debe responder por los actos de la barbarie -porque no merecen otro calificativo- que vimos repetirse hoy en Chiapas.

No, esos ni ningunos otros son responsables de los actos reprobables cometidos por la CNTE.

Ese puñado de delincuentes que instigan a los profesores, que los obligan a asistir a sus actos políticos, que acosan, que siembran miedo entre sus "iguales" no merecen estar parados frente a un salón de clases.

Estoy convencido de que así no se gana absolutamente nada. Ese no es el camino, señores.
Es enseñándole a niños y niñas a criticar con fundamento. A no quedarse con la primer opinión. A disentir, cuestionar e investigar. A pensar, pues.

Si como profesor crees que los medios dictan tu vida diaria, entonces no sirves para nada. ¿Dónde queda el criterio de las personas? ¿Dónde está en esa ecuación la voluntad? ¿Dónde el razonamiento que, se supone, utilizan para criticar a los medios, al gobierno y al sistema? No hay. Simplemente no existe en una forma tan cerrada de "pensar" la vida y el actuar de las personas.

Les faltan al respeto a los otros al creer que son seres incapaces de reaccionar de manera voluntaria a cualquier estímulo. "Si no opinan como yo, entonces son pendejos/víctimas de Televisa, el gobierno y el futbol". ¡Qué patética mentira para ocultar su verdadera apatía e inexistente capacidad de observar más allá de lo evidente!

Lo de hoy es una muestra clarísima e inobjetable de que la CNTE no está preocupada por la educación de niños y niñas. Tampoco soy ingenuo. A la SEP también le vale madres pero ese no es mi punto hoy.

Digan, defensores de ese "noble y justo movimiento", que estoy equivocado, que esos pendejos de las tijeras ni siquiera son maestros porque sólo apoyan desde "la sociedad" a los mentores. Y entonces les diré que al solapar que seres inmundos como ese actúen a la par de la Coordinadora son tan culpables y repulsivos como aquellos.

Rabia, vergüenza, pena ajena, lástima es lo que me provoca cuando escucho que alguien está convencido de que la CNTE está haciendo lo correcto. Nada más.

martes, 17 de mayo de 2016

El día que EPN decidió jotear



No sólo son los golpes, los gritos, los insultos, las palabras que hieren. La violencia también proviene de las instituciones que nos niegan el derecho de ser lo que somos, de expresarnos libremente como cualquier persona heterosexual lo hace, sin tener que pedirle nada a nadie.


Esa violencia, la institucional, es la que hoy de un plumazo atacó Enrique Peña Nieto.


No quiero caer en la auto victimización, pero tampoco puedo dejar de visibilizar la violencia que de manera cotidiana sufren las personas diverso-sexuales.


Desde mi perspectiva como ciudadano, como homosexual y como remedo mal logrado de periodista, hoy debo aplaudir la iniciativa que envío el presidente al Congreso para reformar la Constitución y así garantizar el matrimonio igualitario a nivel nacional.


Uno debe aprender a mantenerse más o menos a la mitad de ese escabroso camino que separa a la sociedad de las instituciones oficiales. Debemos, sí, señalar sin miedo y sin pudor las injusticias; pero también es nuestra obligación aplaudir las acciones que redundan en el beneficio colectivo. Hoy es un día de esos.


¿Por qué festejar lo que (¿la mayoría?)  de la sociedad condena? Porque si bien es cierto que reconocer el derecho humano al matrimonio no es el fin último que se persigue desde las trincheras de las poblaciones lésbico-gay-bisexual-transgénero-transexual-travesti-intersexual (LGBTTTI), debemos reconocer que eso ha permitido que muchas parejas puedan vivir hoy un poco más tranquilas.


Reformar el Código Civil Federal no implica solamente permitir que las personas podamos decidir libremente a nuestros compañeros y compañeras de vida. Es muchísimo más que eso.


Ya no habrá que promover amparos (con todo el engorroso proceso que conlleva) para acceder a un derecho que sin ninguna razón de ser, hoy es exclusivo de una parte de la población en la mayoría de las entidades que forman la federación. ¿Es justo recibir el mismo trato que cualquier inculpado de cualquier delito sólo por querer oficializar la vida que de todas formas ya llevamos? No será necesario justificar por mandato judicial el vínculo que une a dos personas que quieren acceder a la seguridad social.  No tenemos que pedirle permiso a nadie, pues, de ser lo que se nos da la gana ser.


Me queda claro que la discriminación no es un fenómeno social que se elimine por decreto, pero los que hemos tenido la fortuna de convivir con personas de las poblaciones LGBTTTI de generaciones distintas a la nuestra podemos comprobar como, uno a uno, los logros que se han ido cosechando a través del tiempo han servido para ir, de a poco, construyendo un mundo mejor para nosotros.


Sí, mañana la estigmatización continuará, los crímenes de odio por homofobia no van a parar, los apodos que tú y tú, heterosexuales, amablemente nos han puesto (y que no necesito enumerar) no van a desaparecer. Me queda claro que mientras el Estado no hubiera actuado, el camino seguiría estando atascado de rocas, ya no digamos de piedritas


Pero, sobre todo, estoy absolutamente convencido que cuando creemos que hemos avanzado lo suficiente, nos damos cuenta de que tenemos al enemigo viviendo en casa.


Ahí es donde está el trabajo diario. En convertir el espacio que habitamos los LGBTTTI en un sitio menos hostil.


¡Bravo por la reforma planteada por Enrique Peña Nieto! Porque, sea cual sea la razón que lo motivó, me hizo recordar una frase que leí por ahí: “Cuando piensa uno en tirar la toalla vienen historias como ésta para recordarte que no puedes, no tienes derecho a hacerlo”.

miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Qué de raro tiene?



Encuestas como la que hace hoy Yuririra Sierra, me pueden poner de verdad de malas.

"22 atletas en Londres se asumen abiertamente gay. ¿Qué opinas al respecto?"

En la 8a Semana de la Comunicación, Pascal Blas decía que "los periodistas tenemos la responsabilidad social de decidir qué es importante y que no lo es... basándonos en el interés periodístico del tema en sí mismo".

Hoy mis preguntas para ella son: ¿Qué demonios tiene de relevante para la sociedad si un puñado de atletas habla de a quién aman o con quién sexan? ¿Eso afectará el desarrollo de las justas olímpicas? ¿De verdad a la gente le parece de suma importancia conocer la vida privada de los atletas? ¿Por qué hay quienes buscan manejar la vida de los deportistas al mismo nivel que los "periodistas" de espectáculos manejan las de los artistas? ¿Qué no le parece suficiente chisme de lavadero el que hay en torno a éstos últimos? ¿Para qué hablar del tema, pues?

No sé cuando, pero espero que llegue pronto el momento, en el que, al menos a los mexicanos, no importe un rábano quién se acuesta con quién, o quién ama a quién, o a quién le gusta quién. Y deseo también que llegue pronto el día en que, al menos los mexicanos, podamos decirle a los periodistas que nos importa un rábano todo lo anterior, que si no tienen nada mejor de qué hablar, se pongan a hablar de sus vidas privadas. 

A ver cómo les va con eso.

jueves, 31 de mayo de 2012

Ranos, tiempo y mariposas


Hace tantísimo tiempo que no escribía nada aquí... Esto me salió del alma ayer... Sí, otra vez para limpiarla y purificarla... A ver qué pasa...


Ranos, tiempo y mariposas

-Tal vez sean nuestros miedos los que provocaron que esto se sobredimensionara… -, dijo Jesús, aunque Antonio no respondía.

Apenas habían pasado unos cuantos días cuando Antonio dijo, -No puedes utilizar términos que no corresponden al tiempo que ha transcurrido.

Y es que “siempre” es una palabra que se ha sobrevalorado. Siempre hemos creído que “siempre” sólo actúa en función de los años, los lustros, las décadas, o siempre; como si “siempre” tuviera una especie de función meta-siempre. Y es que sí, “siempre” es siempre.

¿Conoces las mariposas blancas? Esas pequeñitas que no se detienen en ningún sitio durante el día. ¿Ya sabes cuáles? Las que están volando todo el tiempo como si el tiempo quisiera alcanzarlas. Andan posándose, por instantes, en todos lados para conocer por medio del tacto todo lo que las rodea; cuentan con tan poco tiempo de vida que no les alcanza para más.

Las mariposas blancas sólo viven unos días así que, para ellas, un par de horas, unos cuantos minutos, eso es “siempre”.

-¿No te parece que en tan poco tiempo sólo debería haber cosas buenas?-, replicó Antonio.

El tiempo, siempre el tiempo.

Al principio de él, Jesús y Antonio tenían muy claro que eso que deseaban construir juntos (desde tiempo atrás) no era, ni por mucho, parecido a absolutamente nada que antes hubieran emprendido.

No existió al principio ni un dejo de sospecha que hiciera pensar al uno o al otro que esto sería igual a lo de siempre. Y es que no, no se parece en absoluto a lo que hubo antes de ellos. Los dos convencidos están. Pero si en algo se pudo confundir, fueron quizá los miedos de ambos los que enmascararon esas circunstancias para hacerles creer lo contrario. Sabido es por todos que los miedos son los peores aliados y los mejores enemigos.

El hecho de que ellos tuvieran clara esta premisa, a los ojos de cualquiera que lo lea “desde afuera”, podría indicarle que esta construcción no es “como debiera ser”. Jamás lo ha sido.

Quizá Antonio podría reflexionar en ello. Quizá Jesús tendría que entender que es el miedo de Antonio y el suyo propio el que ha hecho que uno cierre la puerta y el otro levante su escudo.

Eso no los convierte a ninguno de los dos en malas personas. Eso no quiere decir que exista un patrón que ambos estén repitiendo y que otra vez los haya conducido a la equivocación.

Antonio está desconcertado y tiene toda la razón. Él sabe (porque lo siente) que Jesús es el hombre con quien quiere compartir el resto de su vida; pero Jesús cometió un error que podría no ser sobredimensionado, aunque, como se ha venido diciendo, tal vez son los miedos de ambos los que hablaron antes.

Antonio está desconcertado y tiene toda la razón. Su desconcierto es porque sabe que nadie lo había hecho sonreír como Jesús lo ha hecho, porque sabe que nadie como Jesús lo había hecho sentir lo que siente, porque cuando lo vio supo que Jesús es el hombre para concretar lo que siempre ha soñado; pero Jesús ocultó un asunto sin importancia que se convirtió en la gota que derramó el vaso de la desconfianza de Antonio. Pero eso no los convierte en malas personas a ninguno de los dos.

Antonio está desconcertado y tiene toda la razón. Su desconcierto lo llevó a levantar su escudo y a no querer mirar por encima de él para saber las razones de Jesús. Tal vez sea su miedo de que Jesús sea “lo mismo de siempre” lo que no le deja bajar un poco el escudo, como lo hizo antes, para darse cuenta que Jesús tampoco es una mala persona ni es “lo mismo de siempre”.

Y es que Jesús también está desconcertado y tiene toda la razón. Porque creyó que su necesidad de sentirse amado y deseado no se confundiría jamás con una comparación de las de peor gusto. Porque, además, esa comparación jamás sucedió. Fue su miedo tan arraigado de no sentirse capaz de provocarlo lo que habló en aquel momento. Quizá fue el miedo de Antonio de ser comparado como lo fue antes (no lo sabemos ni lo podemos asegurar) lo que habló en aquel momento.

Y es que Jesús también está desconcertado y tiene toda la razón. Porque la presión de sentirse poco útil para su familia lo bloqueó y no le explicó a Antonio esa situación. Pero no lo hizo con una mala intención o con premeditación. Tantas cosas daban tantas vueltas en su cabeza en ese momento que su mente se bloqueó. Quizá el miedo de Antonio de ser otra vez el mentor, fue lo que habló por él en ese momento.

Y es que Jesús también está desconcertado y tiene toda la razón. Porque desde que lo vio, supo que Antonio es el hombre que lo inspira a crecer juntos, al mismo tiempo, en el mismo nivel los dos, sin ser el mentor del otro pero sí el apoyo necesario que los convierta a uno y a otro en motivación.

Jesús sabe qué cosas hizo mal, pero nunca con una mala intención. Sabe que Antonio se siente traicionado en la confianza y la honestidad. Sabe que cada cosa buena dicha por ambos es real y sincera; y, desde el principio, ambos saben que esta construcción no “debiera” ser de ésta o la otra manera, sino que simplemente “es”.

Jesús está desconcertado y tiene toda la razón; lo está porque Antonio está desconcertado y también tiene toda la razón; pero eso no los convierte en malas personas o en las personas equivocadas a ninguno de los dos; ambos lo saben, ambos sienten en su corazón que son lo que por tantos años esperaron, saben que son lo que les hace falta porque se lo dijeron y se lo demostraron sinceramente, lo saben aunque alguno de los dos (o los dos) hayan tratado de demostrarse a sí mismos que estaban equivocados.

Quizá el único error grave que han cometido es haber querido vivir la misma vida de las mariposas blancas. Tanteando los terrenos sin detenerse a observarlos detenidamente.

Quizá el error haya sido vivir todo tan rápido. Quizá el error de vivirlo tan rápido hizo que tan rápido llegara un desconcierto para ambos de esta magnitud.

-Tal vez sean nuestros miedos los que provocaron que esto se sobredimensionara…-, dice Jesús esperando y deseando con todo su corazón y su alma a que Antonio responda.

-Tal vez nuestro único error fue confiar tanto en nuestras semejanzas que no quisimos ver las diferencias o tratamos de minimizarlas. Tal vez nuestro error fue no enfrentarlas con la cabeza fría sino al calor de nuestros miedos. La solución es no tirar la toalla ninguno de los dos, porque ambos sabemos que vale la pena que luchemos por esto; porque ambos sabemos que vale toda la pena del mundo que no dejemos ir al otro; porque sabemos que sólo han sido nuestros miedos los que nos han dominado; porque los dos creemos en el otro y queremos que sea quien esté a lado nuestro-. Añadió Jesús con la confianza ciega de que Antonio entenderá que ninguno de los dos está equivocado y que ninguno de los dos hizo nada mal sino que, en todo caso, los dos se equivocaron en una sola cosa que Antonio ya dijo antes: quisieron correr antes de empezar a gatear. Y quizá la solución es la que planteó Jesús: comenzar a gatear juntos para luego echarse a caminar.

Nuestros protagonistas hoy viven en la distancia que ambos decidieron marcar. Ojalá que se den uno y otro la oportunidad de demostrarse a sí mismos que el corazón es el único órgano que no sabe equivocarse, que supo, cuando vio al corazón del otro, que es ése corazón el único al que quiere amar en adelante. Con besitos y caricias, con discusiones y peleas, con desconciertos y rencuentros, con ilusiones y esperanzas, con el hecho de saber que su construcción no se parece a nada anterior ni a lo que “debiera” ser, con todo ello y mucho más; porque ambos corazones saben desde siempre que eso también forma parte del: “… y vivieron felices para siempre”.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Emuseonarte

Este es el programa que grabamos el 2 de mayo acerca del museo del tequila y el mezcal (MUTEM) ubicado en plaza garibaldi

Para escuchar el programa, click aquí

martes, 23 de junio de 2009

La magia del mundo real

“Tal vez las colinas Preseli fueron una montaña sagrada y había algo en las rocas que, cuando las trajeron de las planicies del Salsbury, les permitió regresar a la magia de su propio mundo”
Mike Pitts, editor de "British Archaeology"

Ya es 21 de julio. El frío húmedo del ambiente nos cala en los huesos. La neblina opaca nuestra visión pero sabemos que nuestros ojos verán lo que pocos en el mundo han disfrutado, la aparición del sol por entre la hendidura de la piedra talón al amanecer. Pero eso no es lo que nos tiene aquí. Dicen que la noticia cimbrará nuestras almas.

Somos muy afortunados de estar aquí ya que sólo los sacerdotes druidas pueden ser parte del rito, pero nosotros simplemente seremos espectadores y testigos de lo que el más grande tiene que decir. El astro está cada vez más cerca. Los gigantes de piedra esperan inamovibles como lo hacen desde hace más de tres mil años.

Estos monstruos megalíticos que viajaron desde Preseli hasta Salsbury, para darle luego el nombre de Stonehenge, aguardan pacientes al maestro. Son capaces de detener el tiempo para permitir a los mortales entrar en el mundo mágico de los ancestros. Entrada y salida del sol del verano y del invierno son también.

El silencio de la madrugada ensordece, la vastedad de la nada que nos rodea nos asfixia. Ya empiezan a llegar. El sigilo de sus pasos hace parecer que flotan sobre el césped. Vienen en dos líneas uniformados con sus túnicas ceremoniales en color blanco. Sus rostros muestran la misma zozobra que los nuestros. ¿Qué nos va a decir?

El grupo de sacerdotes atraviesa el primer círculo perfecto que forman las rocas más grandes de Stonehenge. Con siete metros de altura y más de 40 toneladas, están aquí para recordarnos que hay alguien superior a nosotros. Cruzan el segundo círculo de azulitas traídas de Preseli y se toman de las manos rodeando la herradura del centro.

Esta vez la ceremonia no estará iluminada sólo con las velas de cera virgen de abeja, así que se apresuran a encender una gran hoguera al centro para recibir al maestro. Ya casi es la hora. En el horizonte ya se asoma el alba al mismo tiempo que aparece el más grande de todos los tiempos en esta escena, pero, ¿por qué aquí?

No importa que hoy sepamos que la antigüedad de este lugar es mayor aún que las pirámides de Egipto. La energía de Stonehenge es la que él necesita para poder adentrarse en su futuro, que es nuestro presente, y revelarnos lo que nos depara el destino. Ya está entrando al círculo y todos nos sentimos envueltos por su presencia.

Sabemos bien que estaba destinado al mal, pero él eligió el camino contrario. Su infinita bondad nos llena el espíritu con sólo mirarlo, su andar tranquilo y su rostro sereno nos invita a un momento de paz inquietante. De pronto, se cruzan nuestras miradas cuando agradece con una sonrisa a todos los que estamos acompañándolo en este día que él sabe tan importante, y es que así es Merlín.

El más grande mago de toda la historia organiza a los druidas para comenzar el rito. Los cánticos y plegarias para consagrarse a los puntos cardinales tal como la tradición celta lo indica no se hacen esperar. Merlín los guía en la ceremonia como el mentor que dedica su vida al pupilo.

Primero invoca al Oeste, a Fios, que desde la ciudad de Gorias guarda celoso la ciencia y el conocimiento; luego al Norte, a Cath, que desde Findias los ayuda a salir bien librados en las batallas; ahora al Este, a Bláth, le solicita la prosperidad que sólo en Murias se puede hallar; por último al Sur, a Séis, a quien se relaciona con la música y la canción.

El sol ya está apareciendo en el horizonte y sus primeros rayos penetran la rendija de la piedra talón en Stonehenge. Merlín está listo para leer en el fuego la noticia que hoy nos tiene aquí. Su rostro lleno de bondad de pronto palidece y su expresión no nos deja mucho qué pensar. La maldad del hombre nos va a alcanzar.

El mundo será un césped. Y en el césped tres muchachas jugarán. Pero bajo la Tierra yo veo el fuego. Y cuando una de las tres muchachas lanza la piedra, todas las tres muchachas serán alcanzadas. En el césped habrá fuego y en cada fuego se escribirá un nombre. Pero el nombre fue escrito para olvidarse.

El silencio, de por sí estruendoso, ahora nos enmudece más. Merlín nos hablaba de una guerra inevitable. Los rostros desencajados de los druidas eran los mismos que nosotros teníamos al escuchar la profecía. Un murmullo de desánimo intentó romper el silencio sólo disimulado por el crujir de las llamas de la hoguera. Pero algo más vio.

El dragón aparecerá entre los mortales. Parecerán victoriosos, llenos de honra. Pero será bueno que los hombres mantengan la mirada fija sobre la Toscaza, porque será de ese lado que aparecerá el dragón.

Allí serán sacrificadas las vírgenes. El litoral de Cartago será tragado por el mar y se desfigurarán otras tierras. Es el tiempo del dragón de Babilonia.
Cuando el dragón de Babilonia llegue al fin, muchas señales saltarán de la tierra africana. Las ciudades de los seguidores del dragón serán destruidas.Próximo el fin del mundo, cuando el sol y la luna cambiarán, los grifos vendrán a comer trigo. Los países estarán llenos de lágrimas. El sol se demorará en el Este y la luna en el Occidente; y ellos no seguirán más su curso.

En ese momento en que los hombres y mujeres tendrán los niños más raramente, las personas perderán la fe y el mundo será sumamente malvado.


Pareciera que Merlín no nos daba muchas esperanzas. Las rocas de Stonehenge, después de cuatro milenios de permanecer estáticas, temblaron de terror junto con nuestros cuerpos al escuchar las premoniciones del maestro, y es que él jamás se equivoca.

De pronto el guía nos regresa a nuestro tiempo. Abrimos los ojos y el frío de la mañana de este 21 de julio, de este solsticio de verano, sigue calándonos en los huesos. Pero más adentro, en el espíritu y en la mente, nos pesan las palabras de Merlín.

Corea del Norte, cuál si fuera una de las tres muchachas, amenaza a Estados Unidos con lanzar un misil nuclear si el gobierno norteamericano no para su intento de desarme nuclear del país oriental, pero no se da cuenta que con su piedra también será alcanzada. Las ciudades seguidoras del dragón serán destruidas y en el césped habrá fuego.

Los países estarán llenos de lágrimas si una tercera guerra mundial acontece tal como nos lo contó esta mañana Merlín. Las personas perderán la fe y el mundo será sumamente malvado.

Aquí las rocas traídas de las planicies del Salsbury nos permiten regresar a la magia de nuestro planeta, a esa magia cruel que nos acecha a cada instante. El círculo que nos enmarca nos deja sentir que estamos parados en el centro de la Tierra. Como si Stonehenge representara y encerrara toda la magia de nuestro mundo.

La visita terminó. Nosotros nos vamos, pero Stonehenge queda ahí y quizá, así como al principio fue testigo desde antes de que se empezara a escribir la historia del hombre, sea también espectador de cómo tal vez las palabras del más grande hechicero galés se cumplen terminando con ella.